Aplicar bien la crema solar no es tan fácil cómo parece

La avalancha de información sobre cómo protegernos bien del sol es tal que hoy en día la mayoría de la gente ya sabe, al menos de forma aproximada, qué tipo de piel tiene y el factor de protección solar que le conviene (15, 30, 50…).
Sin embargo, hay un detalle en el que seguramente no hacemos: ¿sabemos aplicarnos bien la crema? Seguramente no, porque solo un 2,5% de las personas lo hace bien.
La mayoría usa menos cantidad de la necesaria o deja zonas desprotegidas (las orejas, el cuello…). Y eso es un riesgo para tu piel. De hecho, un estudio australiano revela que se reducirían un 30% de los casos de cáncer de piel si nos pusiéramos bien la crema.

Ten en cuenta que el sol es el principal causante de melanoma, el tipo de tumor cutáneo más peligroso y responsable del 80% de las muertes asociadas a un tumor maligno de la piel, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Cómo usar correctamente el fotoprotector
Póntelo antes de salir de casa: Es importante que te apliques el protector solar, al menos, 30 minutos antes de la exposición, pues es el tiempo que tardan los filtros químicos en actuar (entre 20 y 30 minutos). Así que lo mejor es ponerlo en casa, antes de salir hacia la piscina o la playa.

Cantidad generosa: Para obtener el nivel de protección indicado en el envase debes aplicar 30 ml de producto por todo el cuerpo y en cada aplicación. Esto equivale al tamaño de una pelota de ping-pong. Por tanto, un envase de 200 ml debería servir para 8-10 aplicaciones. Si consideras cada zona por separado (la cara, el brazo, etc.) aplica en cada una el equivalente a una moneda (si el fotoprotector es una emulsión) y si usas uno en spray, entre 8-10 pulverizaciones.

Extiéndelo de manera uniforme: Los filtros físicos (óxido de zinc y dióxido de titanio) dejan un acabado blanquecino que permite ver dónde se ha aplicado la crema. En cambio, si contiene filtros químicos (invisibles) presta más atención porque puedes dejar zonas sin crema. En la espalda usa uno en spray. Y no dejes de poner crema en “las zonas olvidadas”: orejas, nuca, dorso de las manos, ingles, interior de las rodillas y sobre los pies.
Con frecuencia: Renueva la aplicación cada 2 horas y cada vez que salgas del agua aunque uses un fotoprotector waterproof ya que pierde eficacia al absorber la radiación, y el sudor y el roce con la toalla arrastran parte del producto.
Dos errores muy comunes
Quizá no caigas en ellos, pero pueden “anular” el efecto de la crema solar.
Aplicar primero el protector y luego tu crema facial diaria
Debe hacerse justamente al revés: lo último que hay que aplicar en el rostro es, siempre, el fotoprotector.
Este producto realiza un efecto pantalla que protege la piel de la radiación, pero si encima pones otra crema esta acción queda “parcheada” o incluso desaparece.

 

Además, para que tu crema de tratamiento (antiedad, reafirmante…) sea eficaz, sus principios activos deben penetrar directamente en la piel, sin que haya “nada” que dificulte su absorción
¿Y si te maquillas? Sustituye la base por un protector con color: BB Creams con SPF, fotoprotectores compactos que se aplican con una esponjita…
Ponerte antimosquitos y crema solar a la vez
Estudios recientes sugieren que los repelentes de insectos que contienen DEET (ingrediente habitual en estas fórmulas) pueden degradar el SPF (factor de protección) de la crema solar. De hecho, no se aconsejan los productos con repelente y SPF a la vez.

 

Si no hay más remedio que usar ambos, ponte primero el protector, deja pasar 20 min, y luego aplica el repelente.
Situaciones que engañan
Muchas veces las quemaduras solares se producen en el momento más inesperado, cuando creemos estar ‘falsamente’ protegidos. En las siguientes situaciones también necesitas ponerte crema solar:

Si el día está nublado, es importante protegerte de la misma manera que un día de sol, ya que el 90% de las radiaciones solares logran atravesar las nubes y llegan intactas a tu piel.
Si estás en el agua o hace viento, la sensación de falta de calor puede hacerte olvidar que los rayos siguen incidiendo en tu piel de forma intensa.
El antimosquitos anula el efecto de la crema
Bajo una sombrilla también debes ponerte protección pues, aunque estés a la sombra, sigue penetrando hasta un 35% de la radiación solar.
Si ya estás morena no descuides aplicar la crema solar ya que el bronceado, aunque evita que te quemes, no te protege frente a los UVB ni bloquea los efectos de las radiaciones UVA y los rayos infrarrojos.

 

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